frases pervertidas
– Algunas palabras, al entrar en el subconcepto del deseo, pierden su significado original y se convierten en un espejo que refleja la pasión oculta.
– La risa que se esconde tras un suspiro puede ser el canto de los sueños más secretos.
– Cuando el silencio se llama “plausible”, el corazón late como si estuviera escribiendo poesía inacabada.
– Una mirada que se niega a bajar de la luna se vuelve el eco de nuestra propia sombra.
– El roce de la mano en la noche es más profundo cuando la madrugada se confiesa como un confidante fiel.
– Las promesas hechas al alba desaparecen con el olor de la niebla, pero se guardan en la tinta del recuerdo.
– En los reflejos del espejo, la realidad se sustituye por un juego de espejismos delicados.
– La voz quebrada del viento, al que se le canta secretos, se vuelve un narrador de almas que no saben dormir.
– Cuando la oscuridad dibuja figuras en la pared, cada silueta es una narrativa que no exige prueba.
– El susurro de la noche invita a quienes le escuchan a perderse en la penumbra del pensamiento.
– El rocío que besa la hierba se convierte en testigo silente de los deseos que la luna ha guardado.
– La ausencia de luz se vuelve una reverencia a lo irreverente, recordándonos que lo más fuerte es lo que no se ve.
– A veces el camino perdido enseña que el verdadero destino está entre los vagos susurros del viento.
– Cuando los días se escapan entre manos, la noche conserva su identidad entre las páginas del sueño.
– El viento que susurra secretos al oído, parece leer el latido de una sombra que quiere ser sentido.
– La bruma que cubre el prado lleva consigo la fragancia que rivaliza con lo imposible.
– El eco de la niebla se convierte en aliento de lo prohibido, marcando la esencia de lo inesperado.
– Cada paso que se siente bajo la lluvia es una promesa no escrita, un verso sin terminación.
– Cuando las estrellas se encuentran cansadas, el cielo se pone a la espera de un nuevo sueño que solo el corazón puede encontrar.
– El murmullo del pozo viejo avisa que las verdades están al alcance de quienes se atreven a olfatear la profundidad.
– Cuando la primavera se alza con su perfume, la noche se desliza entre sus pétalos, como canto del deseo y el aire, un tirón de la eternidad.
– En la penumbra sueño óptimo la silla de la luz, la donde la luna se convierte en la abogada de las omisiones.
